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Sugerencias para acompañar a un niño (a) que ha perdido a un ser querido

Algunas sugerencias para acompañar a un niño (a) que ha perdido a un ser querido

Existen algunas recomendaciones a seguir cuando estamos cerca de alguien que atraviesa un proceso de duelo. Recuerde primero que cada duelo es único y que todos lo vamos a elaborar según nuestra capacidad emocional, historia de vida y características de personalidad.
En primer lugar sea honesto. Los niños y las niñas tienen la habilidad de leer el lenguaje no verbal de las personas que les rodean; sin embargo la capacidad de interpretación de pronto no va a ser la más cercana a la realidad. Tenga presente que la rutina cambia, están rodeados de gente que llora y sufre. Se ven rodeados de extraños o ven su casa llena de gente.
Apártese entonces un momento y trate de explicarles lo que sucede. Solo en casos de muertes repentinas o muy trágicas (asesinatos, accidentes y otras) es importante alejar por un tiempo a los niños y las niña del lugar físico pues en ocasiones es más traumatizante la reacción de dolor de los adultos.
Aún y cuando sea muy doloroso, utilice la verdad a la hora de hablar de la muerte. Esta comprobado que no hay secreto que perdure, en algún momento saldrá a la luz. Por ejemplo en casos de suicidio, muchas niñas y niños se terminan enterando por alguien ajeno a la familia, entonces deben enfrentarse nuevamente a otro duelo.
Los sentimientos de culpa no se deben dejar en el aire. Muchos niños y niñas después de la muerte de un ser querido empiezan a sentir culpa por haberse portado mal o por haber puesto oposición; entonces podrían decir que si se hubieran porta bien tal vez su ser amado no se hubiera muerto. Sea entonces muy enfático y recálquele que no fue su culpa. Hable sobre las razones de esa muerte.
En casos en que la muerte se anuncia con un pronóstico médico, es importante que no dejemos que nuestros niños y niñas sean los últimos que se enteren. El proceso de duelo se puede iniciar aún antes de la pérdida pues empezamos a elaborar desde ese momento la muerte y entonces podemos hacer aquellas reparaciones que muchas personas no logran hacer. En una ocasión tuve la oportunidad de trabajar con un pequeño de siete años que perdió a su madre por una leucemia fulminante.
La madre estuvo internada durante dos meses. En ese tiempo el niño no tuvo ningún contacto con su mamá. Su familia en el deseo de “protegerle” le dijo que ella estaba de viaje.
La madre entra entonces en coma y es entonces cuando deciden llevar al niño a despedirse. Se encuentra entonces con una mujer en una cama que no se parecía en nada con la mamá que había dejado de ver hacía dos meses.
Estaba conectada a muchas máquinas, no abría sus ojos, tenía en su cuerpo algunos algodones para evitar que se le saliera la sangre. Lógicamente después de solo unos minutos el niño pide que lo saquen de ahí. Al ser llevado a la consulta tuvimos que dedicar un buen tiempo a hablar sobre la enfermedad que aquejaba a su madre y a explorar todos aquellos temores que surgieron de la escena presenciada.

Es oportuno que los niños/as participen en los ritos funerarios. Es algo común, por lo menos en nuestra cultura que a los niños/as no se les lleve al funeral o a la vela. Recuerdo que cuando mi padre falleció, mi hermana y yo estábamos en la época de la adolescencia y creo que éramos conscientes de lo que sucedía. Sin embargo, mi hermano menor, quien en ese entonces tenía siete años, no pudo vivir la pérdida. Durante esos dos días se lo llevaron a casa de unos amiguitos; inclusive, durante las primeras horas de la vela, anduvo con todos sus amigos jugando en bicicleta y no se le permitía entrar a la casa para que no viera a la gente llorar.
En consecuencia, lloró amargamente su pérdida hasta cuando fue un adolescente, y su dolor por la ausencia de padre cobró vigencia en sintonía con los síntomas de la adolescencia. Es importante animar al niño/a a asistir y participar en el velatorio, funeral, entierro… Tomar parte en estos actos puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo.
Es aconsejable explicarle con antelación qué verá, qué escuchará y el porqué de estos ritos. Sin embargo si los padres estuviesen muy afectados por la pérdida, se puede acudir a algún familiar o persona cercana que pueda apoyar con el cuido de los más pequeños. Piense en alguien con quien ellos pudieran sentirse lo suficientemente cómodos como para preguntar lo que les inquiete.
Algunos niños y niñas suelen sentir rabia y enojo al sentirse abandonados y pueden expresarla mediante la mala conducta, rebeldía, pesadillas, llanto sin aparente razón.

Es importante animarles a expresar sus sentimientos. Aunque no siempre los expresen, los niños/as viven emociones intensas tras la pérdida de una persona amada. Si perciben que estos sentimientos (rabia, miedo, tristeza…) son aceptados por su familia, los expresarán más fácilmente, y esto les ayudará a vivir de manera más adecuada la separación. Frases como: “no llores”, “no estés triste”, “tienes que ser valiente”, “no está bien enfadarse así”, “tienes que ser razonable y portarte como un grande” …, pueden cortar la libre expresión de emociones e impiden que el niño se desahogue.
Quiero finalizar con un señalamiento fundamental: todo esto puede ser útil a la hora de enfrentar la pérdida de un ser querido; sin embargo no es tan efectiva ni tan reconfortante como el amor y el consuelo de nuestro Señor Jesucristo. El mismo Jesús sintió en carne propia lo que fue perder a un ser amado cuando se enfrentó a la muerte de su amigo Lázaro. Dios se acercó al sufrimiento cuando vio a su hijo crucificado en una cruz. Te pregunto, ¿crees que él no entiende tu dolor? Claro que sí.
Quizás pase un tiempo antes de que lo entiendas o por lo menos lo recuerdes sin sentir tanto dolor. Yo por lo menos lo entendí veinte años después de la muerte de mi papá; cuando me convertí en psicóloga y empecé a trabajar con niños y niñas que habían enfrentado la muerte.
Hasta la próxima!
Psicóloga, Psicopedagoga.

Limites, chaprichos y berrinches

Son muchas de las frases que escuchamos a diario cuando los papás y mamás sienten que algo tiene que cambiar:

"Ya no se más que hacer con él!"
"Me siento agotada, hace lo que quiere y cuando quiere!"
"Ni las penitencias ni las promesas de regalos evitan el escándalo".

Por eso es bueno, preguntarse: ¿Cómo actuar frente a los berrinches/rabietas de mi hijo? ; ¿Cuál es el límite justo, cómo hacer para que algo cambie y estemos todos mas tranquilos?

Primero, debemos entender que es absolutamente normal que nuestros hijos demanden, pidan y tengan deseo de todo y en todo momento. Pero ésto es imposible de ser satisfecho, y tampoco es sano para él.

Marcando pautas claras desde el nacimiento, mostrándole lo que puede y no puede hacer, vamos construyendo el antídoto para el berrinche: Poniendo límites y los "NO" bien claros.

Si bien cada familia y cada hijo es único e irrepetible, detrás de un limite está siempre la necesidad de nuestros hijos de ser contenidos y la nuestra de contenerlos.

¿Qué es un Limite?

* Es sinónimo de amor y contención.
* Es el primer acto de amor que los papás le ofrecemos en la vida.
* Es el primer organizador de su vida.
No es algo mas agregado, que puede ponerse o no. SIEMPRE están, aun sin estarlo
* Dar y poner limites, es enseñarle a nuestro hijo a, que aprenda a esperar y a saber que todo no es aquí y ahora. Que hay cosas que puede y hay otras que no puede hacer o tener.

¿Hay que retarlos o ponerlos en penitencia?

Es un tema de autoridad, no de autoritarismo Un niño de alrededor de dos años, responde bien si siente confianza en el adulto que pone ese límite, aunque lo desafíe.

El reto o la penitencia es una forma de castigarlos por lo que hicieron que no siempre los ayuda a entender porque se portaron mal o desobedecieron. Solo los para por un rato. Obedecen sin comprender.

No tenemos dudas de poner un NO rotundo, cuando está en riesgo la vida o la integridad física de nuestros hijos. Con aparatos eléctricos, lugares abiertos agresiones físicas.

La tenemos muy clara y ellos nos creen.

Pero frente a otras situaciones nos ponemos más dudosos, y ahí se producen los caprichos y los berrinches. Cuando el adulto duda ante el NO que pone, los chicos responden de esta manera, portándose mal, angustiándose.

¿Cómo lo manifiestan?

No quieren irse dormir, se niegan a comer o les resulta muy difícil estar tranquilos, se encaprichan por cualquier motivo. Pegan o pellizcan todo el tiempo, o se auto agreden.

Alrededor de los dos años, los niños tienen inmensos deseos de independizarse, de ser autónomos como a la vez de seguir siendo bebés. Por eso a veces se comportan tan mal que nos confunden.

Entonces aparecen los caprichos, para asegurarse de que los tenemos presentes todo el tiempo. Como una necesidad de llamar nuestra total atención. Y a la vez intentan hacer cosas que aún no pueden.

Tener en cuenta estas sugerencias que pueden ayudar a prevenir los caprichos:

Conocer y respetar sus horarios sus rutinas, los rituales que los ayudan a entender que hay momentos para cada cosa que se esperan y saben que llegaran.

Ej: el momento de alimentarse, de ir a dormir, de darse un baño, de jugar, les permiten aprender a comprender la noción de tiempo y que todo no es ya, aquí y ahora.

Es importante saber que primero el LÍMITE los enoja pero luego los tranquiliza.

Algunas pautas a tener presentes en todo momento:

* Probar y conocer cual es nuestro límite de tolerancia.
* Firmeza: Sin golpes ni castigos físicos o psíquicos. No se aprende por humillación; de ese modo sólo se los somete y se los lastima.
* Mostrarnos seguros pero con afecto y hablándoles mucho.
* Coherencia entre papá y mamá.
* No dar dobles mensajes.
Ofrecerle alternativas posibles que si pueda realizar.
* Respetar su enojo sin necesidad de intervenir. Acompañándolo y dándole tiempo para que se le pase.
* Ser concretos.
Cumplir y sostener lo que decidimos.
* Ser constante en la puesta de límites.
Poner un "NO" claro.
* Limitarlos estando nosotros tranquilos, sin gritos.
* Anticiparles cuando algo va a terminar o cuando no queremos que haga determinada cosa. Nuestra conducta y actitudes como padres serán el modelo y la forma en la cual comprenderán que esperamos de ellos. Y desearán responder a esa expectativa por el amor que nos tienen. Aprenderán así, poco a poco a socializarse, a crecer como personas autónomas, libres, con normas y reglas incorporadas para poder compartir y convivir en la sociedad que les toca vivir Si nos manejamos con premios y castigos, solo lograremos un adiestramiento, pero no un verdadero aprendizaje que los ayude a ser felices y libres.

El impacto de la niñez

Todos hemos sido niños, eso es evidente, sin embargo, la calidad de los que vivimos en dicha etapa es lo que marcará el resto de la existencia.
Si desde niños hemos vivido al lado de personas que supieron valorar lo que somos, entonces, es probable que desarrollemos una mejor auto estima, pero si por el contrario, estuvimos en un medio donde solían criticarnos o reírse de nuestras capacidades, entonces, es probable que tengamos una mala imagen de nosotros que nos lleve a no apreciarnos de manera adecuada.
La niñez es radical de allí provienen muchos de los conceptos que hemos desarrollado de nuestra persona.
El valor que los padres asignan ser varón o mujer.
Un elemento que a veces se pasa por alto, es el valor que los padres asignan a ser varón o mujer.
Me crié en un hogar donde éramos dos varones y una mujer. Hoy a modo de broma suelo decir:
Éramos dos varones y una víctima.
Mi hermana solía reclamar porque íbamos a cuanto campamento había, llegábamos mas tarde a casa, triamos amigos al hogar o nos quedábamos en casa de nuestros amigos alguna noche. Mi madre aprensiva no le permitía los mismos privilegios.
Cuando ella rezongaba nos reíamos, pero ahora, con el paso que dan los años y la madurez me da vergüenza. No es lo que debíamos hacer como hermanos, ni lo que correspondía a personas que se suponía eran cristianas y entendían el valor de la vida humana.
Cuando era Anciano, un día un hermano vino a mi casa, muy molesto diciéndome de manera perentoria:
Usted tiene que hablar con mi hija, a alguien tiene que escuchar
Lo mire extrañado y le pregunte que había hecho su hija que era tan grave.
Quiere estudiar psicología, como se le puede ocurrir. Esa no es profesión para mujeres. Como mujer no pueda dar consejos a otras personas. Atender problemas ajenos no es para ella.
¿Y que debería estudiar su hija? – le pregunte con cierta ironía en mis palabras – Pues algo como secretariado o enfermería. Las mujeres no están hechas para tomar decisiones, solo para seguir instrucciones. Tienen que entender cual es su lugar y que es lo que se espera de ella.
Luego de escucharlo con cierta impaciencia le que tomara asiento. Me pare y cerré la puerta de mi sala y le dije:
Apreciado Señor, creo que se equivoco de persona. No solo no voy hacer lo que usted me pide, sino que voy a buscar a su hija y apoyarla. Es un milagro que su hija este aspirando lo que quiere teniendo un padre como usted. Ya es duro ser discriminada por ser mujer. Mucho mas difícil en cuando el propio padre excluye a su hija y la limita.
Obviamente el hombre se fue enojado y bufando
Si has tenido padres que no te valoraron por ser Tú, sino por características secundarias o por lo que parecías, entonces, tienes que tomar una decisión. Si ha sido muy grave el impacto, entonces debes pedir ayuda. Si crees que puedes manejarlo, entonces, tienes que aprender a desprenderte de aquellas trabas.
¿Has visto como hacen los perritos cuando están mojados? Pues, se sacuden hasta que se sienten que ya están libres de toda humedad que llena sus cuerpos. Eso tenemos que aprender a hacer los seres humanos. Sacudirnos aquellos pensamientos que sembraron en nosotros, porque no ayudaron a que construyéramos nuestra vida con total equilibrio.
Luego, acude a Dios para que con su inmensa sabiduría te de la capacidad para mirarte a ti mismo de una manera positiva y te pienses con propósito, con futuro, con la lógica de un Padre Celestial que por amor lo ha dado todo para que Tú y Yo seamos plenos y felices.
Una de las características más importantes de ser padre, es que los progenitores deben amar incondicionalmente. Lo que significa que deben aceptar a sus hijos pese a sus errores y aun cuando tengan todas las características que a ellos les gustaría que tuvieran.
Cuando los padres, eligen amar a sus hijos por determinadas condiciones, y los chantajean con su cariño, entonces le hacen un gran daño, algunos demoran toda una vida en curar las heridas ocasionadas por padres que condicionaron su cariño.
Sebastián era un joven retraído que le gustaba leer y escuchar música, usaba lentes y por esa razón desde niño se acostumbro a estar en actividades mas pasivas, en parte porque los juegos bruscos ponían en peligro sus anteojos y por otro lado, porque se sentía mas a gusto con actividades tranquilas que por lo deportes o la lucha con sus hermanos.
Su hermano Julián, por el contrario era un deportista nato, estaba continuamente jugando fútbol. Por esta razón, su padre solía tratarlo de una manera especial. Al comienzo Sebastián eso no le afectaba, sin embargo poco a poco se fue dando cuenta de que padre no pasaba tiempo con él, pero si con su hermano, salían juntos y de vez en cuando él lo iba a ver jugar.
Cada ves que tenia tiempo le recordaba que su hermano era un verdadero macho por que jugaba y que no tenia miedo golpear a un compañero si este lo molestaba. En cambio se mofaba de Sebastián porque leía o porque no salía hacer deporte. Lo ofendía con malas palabras.
Sebastián sentía que su padre no lo amaba, y si alguna vez lo hizo era un amor condicionado a su habilidad física, cosa que a él no le gustaba.
¿Cuántos padres hacen esto? Discriminan a sus propios hijos por características personales y que estos tienen.
La auto estima esta relacionada directamente con las actitudes que los progenitores han tenido con sus hijos.
La forma de tratar a los hijos tiene más que ver con su éxito y fracaso, que las cualidades que posean. Pueden ser sobresalientes, pero si sus padres no los estimulan, ni reconocen sus aciertos, lo mas probable es que se que desarrollaran una imagen de si mismo distorsionada.
Por eso si eres Padre y sientes que has estado haciendo mal con tu hijo, hoy es tu oportunidad de cambiar y amar a tu Hijo por lo que es y no por que quieres que sea o por lo que los demás digan de Él. Y si eres un hijo que has sido tratado de esta manera, no te desaliente, tienes un Padre celestial que te cuida y sabe recuerda tu Padre Celestial siempre te guiara.

Crianza Vr. Genetica

¿Qué es lo que más influye en la infancia, la genética o la crianza?

La BBC de Londres está realizando un estudio psicológico longitudinal que tendrá una duración de veinte años, con un grupo de niños, desde su nacimiento, para lograr conclusiones más firmes sobre la influencia de las experiencias infantiles en el comportamiento y la personalidad.

Las primeras investigaciones demostraron que el cerebro recuerda hechos desde el nacimiento.

Para comprobarlo, llevaron a niños de tres años a la sala de terapia intensiva para neonatos, donde por distintos motivos, estuvieron internados después de nacer, y donde debieron permanecer en incubadoras mucho tiempo recibiendo cuidados intensivos y atención especializada contando con la compañía permanente de sus madres durante su internación.

Se pudo observar que al experimentar nuevamente el ambiente de este recinto, ninguno de ellos dio muestras de alteración alguna, moviéndose con naturalidad en ese ámbito, habitualmente intimidante para cualquier persona, por la complejidad de los aparatos que allí se encuentran, demostrando solo curiosidad.

En cambio, el grupo testigo que no había vivido experiencias de cuidados intensivos al nacer , se mostraron asustados y se aferraron a sus padres.

Se puede inferir luego de esta prueba, que los niños que estuvieron internados y recibieron cuidados especiales de sus padres recordaron más el haber sido reconfortados emocionalmente por sus padres, o sea sus experiencia felices, que el sufrimiento de los severos tratamientos a los que fueron sometidos.

En cuanto a las experiencias de aprendizaje, los niños tienden a mirar qué sucede y a adoptarlo. Por ejemplo, aunque se trate de niños de apenas dos años, más de la mitad de ellos son capaces de aprender de un adulto a acoplar piezas sencillas y construir un sonajero, después de 24 horas de haber visto hacerlo.

Esto demuestra que gran parte de los niños pequeños a veces pueden absorber más de lo que puede ser conveniente.

Sharon tuvo una vida traumática desde su nacimiento. Cuando nació, sus padres se estaban separando y discutían permanentemente sin preocuparse de sus hijos.

Al año su comportamiento difícil evidenció que esa experiencia le había dejado una huella.

Su madre reconoce no haber estado preparada para recibirla debido a su conflictivo matrimonio, que se estaba desmoronando.

Sharon no está segura que su madre la ame y se muestra extremadamente independiente. La independencia como resultado de la inseguridad en los afectos puede no ser buena.

El padre de Sharon está desocupado y no tiene dónde vivir, por esta razón ve poco a los niños.

Se realizó una prueba con los padres para averiguar si eran capaces de recordar cosas de treinta años atrás, sin decirle a los participantes qué es lo que se estaba investigando.

Se observó a través del registro de sus electroencefalogramas, que existe una correlación entre la respuesta física y la memoria, dado que se reflejaron oscilaciones significativas en sus ondas cerebrales al identificar objetos significativos de esa época.

Con respecto a las experiencias felices las tres cuartas parte de ellos las recordó enseguida y la cuarta parte tardó más tiempo. En cuanto a las experiencias tristes, les tomó a todos mucho más tiempo recordarlas.

Se ha comprobado también con este estudio que el 60% de las madres primerizas es infeliz. Muchas veces los embarazos no son deseados o son demasiado jóvenes como para asumir la responsabilidad.

Ema se queja de su tercera hija porque llora todo el día. Reconoce que nunca quiso tener tres niños. Intentó la esterilización pero no le funcionó y quedó igualmente embarazada.

Sin amor los niños se vuelven inseguros y suelen volcarse al padre y rechazar a la madre.

Es el caso de Ema que se siente rechazada por su hija y se siente enfadada porque jamás dijo mamá hasta los 10 meses.

Las madres llevan la parte más compleja al ser madres. El embarazo, el parto, amamantar a su hijo, y cuidarlo es casi su tarea exclusiva aunque reciba la ayuda del padre cuando no está trabajando.

La relación madre hijo influye enormemente en la conducta y la personalidad de un niño que aprende a relacionarse con los demás de acuerdo a su primer modelo y condiciona para siempre su vida de adulto.

Como reaccionar ante una burla o comentario insolente

Hay comentarios que hieren, dejándote en ridículo y afectando a tu estado de ánimo. Aprende a mejorar tu agilidad en la respuesta.
Hay situaciones en que los comentarios, ya provengan de un colega de trabajo, un compañero de clase, el camarero de un restaurante, incluso la propia pareja, duelen. Ante estos ataques repentinos uno se queda en blanco, sin saber qué decir, que hacer ni cómo reaccionar.
Construir un escudo
El estado de ánimo no debe depender de los demás. Por eso es necesario construir un escudo protector en nuestro interior para evitar que los comentarios y burlas nos afecten tanto, teniendo en cuenta que el agresor conoce nuestros puntos débiles, y los atacará, comprobando que el comentario insolente ha llegado a su destino.
Mostrar un porte seguro
Para que nos tomen en serio debemos caminar erguidos, con la espalda recta, buscando el contacto visual en todo momento, siendo amables sin ser sumisos y decir las cosas claras. No reír cuando otras personas nos pongan en ridículo o se rían de nosotros, mostrando así dignidad y seguridad en nosotros mismos.

Maneras de afrontar una provocación
Mucha gente lanza provocaciones con intención de manipular, presionar y muchas veces humillar a la víctima, corriendo ésta el peligro de entrar en una depresión. Los provocadores disfrutan de esta situación, porque han conseguido doblegar la voluntad de la otra persona. Veamos cómo se puede reaccionar para no caer en este rol victimista:
* No decir nada, guiñar un ojo o sorprender con una leve sonrisa al provocador, ya que en muchas ocasiones hace más daño el silencio que darle la réplica que espera.
* Desviar la atención del comentario, con un tema que no tenga nada que ver (Parece que hoy lloverá, ¿Qué tal fue el fin de semana?).
* Responder con un comentario monosilábico (¡Qué cosas! o ¡Vaya!, ¡Ya veo!, ¡No me digas!) , que resulta especialmente adecuado para personas que se quedan mudas ante una burla y no saben qué responder.
* La réplica imprevisible hace que para confundir al agresor renunciemos a la lógica y a la razón y ante su ataque responderemos con un refrán (Siempre digo que una golondrina no hace verano, La suerte de la fea la bonita la desea, Uno por otro y la casa sin barrer). La gran ventaja de esta estrategia está en su sencillez, únicamente tienes que conocer algunos refranes y tener la capacidad de contestar con uno que esté totalmente fuera de contexto.
* Responder con una pregunta (Esta propuesta es el colmo de la estupidez. Réplica: ¿Qué quiere decir con “el colmo de la estupidez?). La réplica te saca de la posición de inferioridad, haciendo que el agresor tenga que justificar el comentario que ha hecho, dejando de ser tú el vencido para poner tus propias condiciones. En otras palabras, defenderse preguntando.
* Dar la razón en algunos casos es lo mejor que se puede hacer, ya que el agresor lucha para tenerla y, cuando se le da, los ataques cesan debido a la gran cantidad de tiempo y energía empleados en conseguirla.
* Ceder en parte y mantenerse firme en el resto, demostrando al agresor que entendemos su postura pero que nos mantenemos firmes en nuestros propósitos.
* Elogiar al adversario. Esta estrategia es recomendable si tras un primer encuentro aún pretendes mantener una conversación razonable con él (Si eres tan sensible, jamás llegarás a tener éxito. Réplica: Admiro sus consejos y experiencia). Pero no lo elogies demasiado, ya que el adversario estará hasta contento aunque no lo exteriorice.
Aprender cada día
Hay gente que tiene un don, el de la palabra, y lo domina con una agilidad y destreza impresionantes. Solo nos queda practicar y aprender cómo utilizarlo, para sentirnos mejor con nosotros mismos e impedir que comentarios desagradables nos afecten, controlándolos y rechazándolos cada día con más habilidad. La práctica lleva a la perfección.

Como formar una autoestima correcta

El desarrollo del respeto de sí mismo y la dignidad personal, ¿abarca más que solamente la abstinencia  de usar expresiones denigrantes?. Si, cuando se trata el tema del desarrollo de la imagen psicológica del niño hay que tomar en consideración tres factores.

1. El respeto de si mismo se aprende: El respeto de si mismo es una respuesta aprendida a totalidad de las experiencias de la vida. Un niño nace sintiéndose bien acerca de si mismo, aunque sea inherente la tendencia a sentir en forma positiva o negativa. El respeto de si mismo general mente evoluciona de la interacción diaria de un niño con otras personas. Entonces el niño desarrolla sentimientos positivos o negativos acerca de su dignidad personal, basándose en la suma total de las experiencias de la vida.
Cuantas mas experiencias positivas  tenga al alcance de su hijo y mientras mas positivas sean las reacciones que recibe de parte de usted, tanto mayor sera la posibilidad de que aprenda que él es una persona valiosa y adecuada.

2. El respeto de si mismo debe ser ganado. Una tarea que vale la pena y que se hace bien estimula el sentimiento de suficiencia. Las riquezas y las posesiones se puede heredar, pero los sentimientos de respeto se aprenden. Como resultado, lo que se relaciona con la actuación del niño y su habilidad se entreteje con los aspectos mas intimos de su vida.
Todo niño se pregunta "¿Como me estoy des empeñando?" No importa cuan bien haya hecho una cosas, la mayor parte de los adultos cree que habría podido hacerlo mejor si se hubiera esforzado mas. Si usted piensa así acerca de su hijo, lo manifestara consciente o inconscientemente en su trato con él. No podrá ocultar dichos sentimientos durante mucho tiempo.
La productividad, las realizaciones, la creatividad promueven los sentimientos de dignidad personal. El niño no piensa que puede hacer bien las cosas  nunca podrá gustar de si mismo. por lo tanto, todo niño necesita una "especialidad", es decir, una habilidad o aptitud a través de la cual pueda ganarse el respeto de si mismo. Mediante el desarrollo de aptitudes y habilidades un niño puede aumentar su sentimiento de suficiencia. La realización responsable de tareas caseras y deberes hogareños también contribuyen al desarrollo de sentimientos de valor personal para el niño.
Los padres pueden reforzar este aspecto del respeto mediante comentarios verbales tales como: "esta mañana haciente muy bien tu cama" o " Estas mejorando en aritmética", . "Eres realmente bueno para dibujar. Tienes talento". Los sentimientos que surgen cuando se realiza algo bien promueven los sentimientos de suficiencia.

3. El respeto de si mismo tiene que experimentarse. Usted le puede decir repetidamente a su hijos: " Te quiero mucho. Creo que vales mucho. Me gustas". Pero si él no siente su calor y aceptacion, sus palabras no lo convencerán, no importa cuantas veces se las repita. Usted puede hablar todo lo que quiera acerca de respeto: "por supuesto, querido, te respetamos. Creemos que eres maravilloso". Pero si sus acciones no refuerzan sus palabras, su hijo no desarrollara su dignidad personal.

No basta con que los padres amen a sus hijos . Su hijo debe sentir su aceptacion de él como persona, sentir su aprecio de su valor individual ya sea que realice o no algo grande en la vida. El amor no el don mas grande que los padres brindan a un hijo, en cambio, el respeto de si mismo si lo es. Un  no es capaz de experimentar o devolver amor hasta que primero aprenda a respetarse a si mismo.
Entonces; el respeto de si mismo es una actitud positiva que se obtiene aprendiendo, ganando y experimentando.

Una mezcla de tres sentimientos

Tres sentimientos que el niño capta afectan significativamente la comprensión de su dignidad personal. Estos tres sentimientos se combinan para dar estabilidad y apoyo a la estructura del concepto  que el niño forma de si mismo. Si cualquiera de estos tres aspectos es débil, en el mismo grado resultará débil el concepto  que el niño forme de sí mismo:

  1.  El sentimiento de que es único: Toda persona es única y lo que un niño tiene de especial tiene respeto. Los niños no son nunca copias carbónicas. Ya sea que usted tenga dos o quince hijos, cada uno tendrá su individualidad. Y cada niño debe reconocer que es único y que puede hacer una contribución a la familia que nadie mas puede realizar. Este sentimiento de ser algo único se puede basar  en que es el hijo mayor, el del medio o el menor, o bien en talentos o habilidades especiales. Me agrada pensar en las características únicas que cada uno de nuestros hijos ha aportado a nuestra familia. Carlene era la organizadora y la creadora. Rodney sobresalió en la escuela y obtuvo los honores mas destacados. Mark era un excelente deportista y le agradaba trabajar con los niños. Reconozca en cada uno de sus hijos el aporte especial que hace a su familia, y hágale ver que puede ocupar un lugar importante en su vida.
  2. El sentimiento de que forma parte de la familia. Un niño se da cuenta de si el papá o la mamá se sienten felices cuando él se encuentra junto a ellos. Puede detectar si "pertenece" a la familia. El niño que tiene la sensación de ser un apéndice innecesario o que cree que es la "quinta rueda del carro" o un "desafortunado accidente" tendrá dificultades para sentirse respetado. Todos tenemos la necesidad de sentir que somo "una parte de" o que formamos parte de un grupo. No es diferente el caso de un niño. Necesita experimentar un sentimiento de unidad con su familia. Dicho sentimiento se establece fundamentalmente durante la infancia. Cuando los padres cuidan de forma adecuada a su bebe y satisfacen sus necesidades, cuando lo abrazan con cariño, él desarrolla la sensación de ser amado. Pronto establece  una confianza básica en la gente. De estos tempranos comienzos se constituye todo el fundamente de su futura relación con la gente.
  3. El sentimiento de que es amado. El amor se define aqui como la consideracion de su hijo como algo valioso, como una tierna preocupacion por él. Significa que su hijo sigue siendo algo especial y querido para usted aunque no apruebe  lo que él hace. Con frecuencia los padres creen que manifiesta amor porque dejan de lado sus propios intereses para atender los del niño, para preocuparse  por el, para proporcionarle ventajas o pasar mucho tiempo con él, pero esto no hace necesariamente que un niño se sienta amado. El afecto cálido estimula el crecimiento, pero no garantiza que un niño se sienta amado, el niño necesita tener la seguridad de que es amado. Los padres, en algunos casos, sin proponerse lo, le cusan la impresión al niño de que no lo aman ni desean preocuparse por él. " Si te portas bien, mama te va a querer", " Si ayudas a mamita, ella te querrá mucho", "te querré mucho si barres el piso de la cocina" Es importante que recuerde que a su hijo debe amarlo porque es suyo. Debe amar a Pedrito no porque ahora se porta bien, no porque tiene buenas notas en la escuela, no porque tiene es buen deportista, no porque es obediente, sino porque es suyo, lo ama porque es Pedrito. Ninguna otra experiencia puede compararse con esta clase de amor. Cuando usted ama a su hijo en esta forma, él sentirá que pertenece, que se lo necesita y que es respetado, y estos sentimientos íntimos de seguridad lo ayudaran a crecer hasta convertirse en una persona sólida y madura.
Fuente: Como Formar Hijos Vencedores, Pág. 19,20,21

Nancy Van Pelt

Mi hijo dice que no me quiere


Yajaira expone:
Tengo una niña de 3 y últimamente se ríe cuando le estoy llamando la atención por algo, me dice que no me quiere cuando le digo que No o no la dejo hacer algo. Me molesta mucho pues quiero que entienda que el decir no te quiero no es bueno. Bueno, desde que esta en guarderia ya no quiere hablar espanol y tambien me frustra pues no quiero que lo deje de hablar. Gracias
nina enfadada Consulta: mi hijo cuando se enfada me dice que no me quiere
Yajaira tu hija está en pleno proceso de autoafirmación. Ahora busca salirse con la suya, no acepta bien las órdenes, las imposiciones, le gusta decidir a ella cómo hacer las cosas y cuándo, etc. Como tú no le dejas hacer todo lo que ella quiere ni como ella quiere se enfada.

Cuando te dice “no te quiero” te está diciendo: en estos momentos no me gustas, no me gusta lo que me propones, ahora no te quiero hacer caso, no me dejas hacer lo que a mí me gusta, ahora estoy enfadada porque me obligas a … Y cuando se ríe es también un gesto de “mamá no te voy a hacer caso”.
Haces muy bien en mostrarle los límites y no permitirle cualquier conducta, siempre que lo hagas conamorosidad, constancia y coherencia.
Pero debes comprender que tu hija tiene todo el derecho de enfadarse. Algunos muestran su enfado llorando, otros gritando o pegando, tu hija diciéndote no te quiero (o incluso te puede llegar a decir “mamá eres mala”). A estas edades no salirse con la suya da mucha frustración y se debe permitir expresarla.
No quieres que diga “no te quiero” no porque no sea bueno, sino porque a ti te duele. A ti te llega de manera dolorosa, así que tiene que ver contigo, en cómotú la interpretas y cómo te hace sentir.
Es buenísimo crecer en un ambiente donde se permita expresar los verdaderos sentimientos, que nuestros peques sientan la libertad de expresar lo que sienten sin ser juzgados ni sancionados: te odio, me gustas, estoy enfadada, siento miedo, estoy alegre, tengo celos, siento rabia, te quiero…
Si para ti no fuera doloroso su expresión de enfado, cuando tu hija te dijera “no te quiero” tú seguramente le podrías contestar con serenidad “pues yo te adoro”; o “entiendo estés enfada”, o tal vez ni le prestarías mayor atención.

Un vinculo especial Madre - hijo


La propiedad más importante del ser humano, es su capacidad de formar y mantener relaciones. Estas son absolutamente necesarias para que cualquiera de nosotros pueda sobrevivir, aprender, trabajar, amar y procrearse.
      Las relaciones humanas toman muchas formas, pero las más intensas, las que producen mayor placer y a veces mayor dolor, son aquellas con la familia, amigos y personas amadas. Dentro de este círculo interno de relaciones íntimas, quedamos vinculados o adheridos unos a otros con un “adhesivo emocional”, vinculados o adheridos con amor.
      La habilidad individual para formar y mantener relaciones haciendo uso de este “adhesivo emocional” es diferente en cada uno de nosotros. Algunos parecen ser “naturalmente” capaces de amar y establecer relaciones íntimas, otros no tiene tanta suerte, carecen de capacidad afectiva y les cuesta hacer amigos, además de establecer una relación distante con la familia.
      Tanto la capacidad como el deseo de formar relaciones emocionales están asociados a la organización y funcionamiento de partes específicas del cerebro humano, así como al equilibrio de los neurotransmisores (sustancias químicas que permiten la transmisión del impulso nervioso y sus conexiones). Así como el cerebro nos permite ver, oler, gustar, pensar y movernos, también es el órgano que nos permite amar o no amar. Estos sistemas cerebrales que nos permiten formar y mantener relaciones, se desarrollan durante la infancia. Las experiencias durante estos primeros y vulnerables años del desarrollo evolutivo de un individuo, influyen significativamente en el moldeado de la capacidad para formar relaciones íntimas y emocionalmente saludables. La empatía, el afecto, el deseo de compartir, el inhibirse de agredir, la capacidad de amar y ser amado y un sinnúmero de características de una persona asertiva, operativa y feliz, están asociadas a las capacidades medulares de apego formadas en la infancia y niñez temprana.
Definición de apego
     En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves:
1) Es una relación emocional perdurable con una persona en específico.
2) Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.
3) La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad. Los investigadores de la conducta infantil entienden como apego la relación madre-infante, describiendo que esta relación ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida.
      Una relación sólida y saludable con la madre o cuidador primario, se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un pobre apego parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de la vida.
Teorías del apego
     La preocupación por la relación temprana del niño con su madre fue uno de los temas centrales de muchos investigadores. Los primeros trabajos en esta línea fueron realizados por René Spitz, (1935) psicoanalista, quien comenzó sus trabajos observando el desarrollo de niños abandonados por sus madres que llegaban a centros de huérfanos. Estas observaciones le permitieron concluir que la madre sería la representante del medio externo y a través de ella el niño podía comenzar a constituir la objetividad de éste.
      En 1958, Bowlby plantea una hipótesis que difiere por completo de la anterior. Postula que el vínculo que une al niño con su madre es producto de una serie de sistemas de conducta, cuya consecuencia previsible es aproximarse a la madre. Mas tarde, en 1968, Bowlby define la conducta de apego como cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido. Como resultado de la interacción del bebé con el ambiente y, en especial con la principal figura de ese ambiente, es decir la madre, se crean determinados sistemas de conducta, que son activados en la conducta de apego. Generalmente el apego tiene lugar en los primeros 8 a 36 meses de edad. En resumen sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de su madre o cuidadores.
Formas de apego
     Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida. En base a como los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están ansiosos, Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los tres patrones más importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo seguro, el ansioso-ambivalente y el evasivo.
• Los niños con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. En el dominio interpersonal, las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.
• Los niños con estilos de apego evasivo, exhiben un aparente desinterés y desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados, poseen inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.
• Los niños con estilos de apego ansioso-ambivalente, responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores.
Las experiencias que forman vínculo
     El acto de coger el bebé al hombro, mecerlo, cantarle, alimentarlo, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuidado de infantes y niños pequeños, son experiencias de vinculación. Algunos factores cruciales de estas experiencias de vinculación incluyen la calidad y la cantidad.
      Los científicos consideran que el factor más importante en la creación del apego, es el contacto físico positivo (ej: abrazar, besar, mecer, etc.), ya que estas actividades causan respuestas neuroquímicas específicas en el cerebro que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.
      Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí que las experiencias de vinculación conducen a un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años.
      La relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre o cuidador primario, esto es así, ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables.
      En la actualidad está tomando importancia la relación o vínculo de apego del niño con el padre, figura ésta de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo de todo ser.

Fuente

El engañoso concepto de indentidad propia

Las investigaciones realizadas recientemente han demostrado que tanto los niños como los adultos que poseen de sí mismos funcionaran adecuada mente en la vida en lugar de azar a tropezones y a tientas. ¿En que consiste el respeto de si mismo? Es la fotografía mental de uno mismo que se forma con la ayuda de lo que los demás han dicho de uno, el modo en lo han tratado y las experiencias de la vida.
Los que tiene respeto de si mismos, se sienten a gusto con su persona, tienen confianza en sus habilidades y se encuentran satisfechos con vida y con su trabajo. Puesto que tienen confianza en sus habilidades, pueden correr riesgos al intentar hacer nuevas cosas, Si fracasan, lo aceptan con altura y sin necesidad de castigarse echándose la culpa. Pueden tomas las medidas necesarias para evitar el fracaso la próxima vez que intente hacer algo. Los que tienen respeto de sí mismos no solo sienten que personal mente son valiosos, sino también saben que tienen una importante contribución que hacer en la vida. Se sienten amados y por lo tanto pueden amar genuinamente a otros. Porque se sienten a gusto consigo mismos, pueden responder positiva mente en su relación con otras personas y en la diversas situaciones de la vida.
Un concepto adecuado de sí mismo lleva a la aceptación de la apariencia personal, aun con sus característica distintiva. Hace que la gente se sienta dispuesta a utilizar sus energías para resolver los problemas antes que dejarse abrumar por su peso. Pueden aceptar el valor de sus realizaciones sin tornarse vanidosos. Las personas que tienen sentimientos saludables de dignidad personal, pueden apreciar sus habilidades en forma realista. Comprenden que no son perfectos, que comenten errores y que de vez en cuando fracasan en las cosas que emprende.Sin embargo después de efectuar una evaluacion correcta llegan a la conclusión de que tienen suficientes buenas cualidades como para equilibrar sus razgos negativos. Por lo tanto, se sienten iguales a otros  y capaces de vivir de acuerdo con las opiniones positivas que otros tienen de ellos. 
No se debe confundir el respeto de sí mismo con el egoísmo. El jactarse y vana gloriarse acerca de lo que uno es y lo que uno hace son síntomas clásicos de auto estima inferior. Los que pueden apreciar justamente su dignidad personal tienen poquísima necesidad de impresionar a otros con sus habilidades o poseciones. El respeto de su mismo no se puede medir mediante los talentos o las capacidades. Mucha gente que posee grandes talentos y habilidades puede tener un concepto devastador de la dignidad personal. La historia habla de muchas personas inteligentes y bien dotadas que se convirtieron en alcohólicos, en drogadictos o en suicidas con el fin de escapar un concepto de si mismas que habían llegado a odiar.

El poder del ejemplo

Como y porque nuestros hijos aprender a mentir
El filosofo Argentino Josñe Ingenieros afirmó: "Los mas rezan con los mismos labios que se usan para mentir". Y lo cierto es que la mentira a acompañado al hombre desde la introduccion del pecado a este mundo. Satanas la uso para tentar a la primera pareja y esta, a su vez, mintio para tratar de librarse del catigo merecido. En los ultimos años, un grupo de investigadores decidio tratar de entender por qué mienten los niños. La Dra. Nancy Darling, entonces en la universidad estatal de Penn, congrego a uns grupo de 12 estudiantes, todos menores de 21 años, Segun la investigadora, el 98% de los chicos consultados dijo que mentia a sus padres. Lo amas interesante es que los padres siempre han considerado la franqueza como el razgo mas apreciado de sus hijos. En mas encuestras, el 98% de los chicos dijo que la confianza y la franqueza son escenciales en una relacion personal. Segun la edad entre el 96 y 98% afirmo que mentir era moralmente malo. Entonces ¿en qué momento el 98% que cree que mentir esta se convierte en 98% que miente? 
La Dra. Victoria Talwar, profesora adjunta de la Univiersidad de McGill de Montreal, una de las mayores experta en la conducta mentirosa de los niños, afirma que los chicos "se acostumbran" a mentir. En estudios en los que se obserba a los niños en entorno natural, uno de 4 años mentira una vez cada dos horas, mientras que uno de 6 meitira 1 ves cada una hora y media ¿ Cómo se desarrolla esta conducta en los niños, al punto de convertirse en un habito? 
Segun Talwar , los niños mienten porque los padres les enseñar a hacerlo. "No les decimos explicitamente que mientan, pero nos ven hacerlo", afirma talwar. Generalmente les enseñamos decir mentiras blancas de compromiso como afirmar estar contentos con un regalo recibido cuando en los mas minimo no nos gusta. Los padres suelen estar contentos de que sus hijos sean "cortez" , no consideran que sea un mentira. señala Talwar. Cuando un vendedor pregunta por le dueño de la casa y les pedimos a nuestros hijos que les digan que no estamos, tambien les estamos enseñando a mentir.
La enorme mayoria de las mentiras de los adultos son metirillas blancas de compromiso, para protegerse a si mismos o a otros, como decirle a la tia que trajo galletiras que estan ricas. Alentados a decir tantas mentiras de compromiso  y escuchando tantas otras, los niños empiezan a sentirse comodos  con su propia de falta de sinceridad . Aprenden que la franqueza genera conflictos y que mentir es la manera de evitarlos. "Aunque no confunden las mentiras de compromiso con las dichas para encrubir las travesuras, si se trasladan el marco emocional entre ellas. Se les vuelme mas facil, en el plano psicologiaco, mentirles a los padres", c0oncluye Talwar.
Segun esta sinvestigaciones, si su hijo es mentirsoso, tiene a quien salir. El ejemplo de los padres quizas, sea las mayor influencia que una persona recibira alguna vez, hace mas un siglo Elena de White ya habia anticipado lo que las investigaciones han puesto sobre el tapete en relacion con la mentira: "No deberia permitirse ni una mentira por pequeña que sea. Debido a que las madres estan acostumbradas a mentir, los hijos siguen su ejemplo (Conduccion del niños pag. 139)
Por esto todos los que seamos padres deberiamos meditar seriamente en el consejo de Elena de White: "Padres, no mintais nunca, nunca digais lo que no es  verdad en precepto o en ejemplo. Si quereis que vuestros hijos sean veraces sed veraces vosotros". (Conduccion del niños pag. 139)

Un sentimiento determinante

La futura felicidad de su hijo depende de la fotografia mental de si mimo. La forma en que su hijo se sienta con sigo mismo determinara su exito o fracaso en todo lo que emprenda en la vida. La forma de percibirse de si mismo influira en su conducta y en sus notas escolares, tambien ejercera influencia en su eleccion de amigos de ambos sexos, de colegio y de carrera. Finalmente hasta influira en la forma en que percibira las cuestiones morales  y los asuntos espirituales. En resumen el concepto que tenga de si mismo ejercera influencia sobre todas las cosas que realice.
¿Quien siente el aguijon de la inferioridad?
Casi toda la gente tiene sentimientos de inferioridad. Vemos evidencias de esta tragedia de las masas en todas partes: en los vecindarios, en la iglesia y en la escuela. Aunque los sentimientos de inferioridad son evidentes en los niños pequeños, adquieren toda su intensidad en la adolescencia. Muchos adolescentes se encuentran chasqueados en lo que concierne a su identidad, por su apariencia y sus realizaciones. Pero todos los adolescentes no estan solos en esto. Hay gente de toda las edades que tiene problemas particulares de insuficiencia. Un niño de 5 años se da cuenta de cuan importantes es para los adultos que lo rodean. Muchos adultos padecen de profundos sentimientos de inferioridad. Tambien la gente de edad avanzada sufre de inferioridad en un mundo que se adora la juventud y la belleza. Las enfermedades cardiovasculares hacen grandes estragos en la actualidad. En los Estados Unidos, mas de un millon de hombres y mujeres mueren cada año a causa de esas afecciones. Sin embargo existe un mal que destruye aun mas la vidas humanas. la falta de respeto de si mismo afecta aun mas a las personas, incapacita mas vidad e inisuliza a mas gente que las  enfermedades fisicas.
Aqui tenemos el proposito en poner de manifiesto las abarcadoras ramificaciones del desarrollo del concepto qe su hijo forme de si mismo. Al leer los aticulos que siguen, Ud notara que cada palabra, accion y metodo que Usted aplica actualmente a la enseñanza y la formacion de sus hijos edifica o destruye la imagen que cada niño tiene de si mismo. Nunca se insistira demasiado en los abarcadores efectos del tema.

Como lograr una autoridad positiva

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?

En una de las primeras charlas que dí a un grupo de padres de un parvulario, una madre levantó la mano y me preguntó:

- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
- Dígale que baje, - le dije yo.
- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
- ¿Cuántos años tiene el niño?- le pregunté.
- Tres años - afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.

¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?

Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?
Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo también- en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:

* La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.

* Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, piénselo bien, porque no hay marcha atrás. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro. En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.

* El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.

* Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también.
Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".

* Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.
Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...

* No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.

* No negociar. No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.

* No escuchar. Dodson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy también podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.

* Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.
Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistiré en ellas. Me limitaré a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

* Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.

* Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.

* Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.

* Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.

* Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.

* Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.

* Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.

* Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.
Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.
Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

Pablo Pascual Sorribas
Maestro, licenciado en Historia y logopeda.

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