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El primer dia de clases

Parecen tan pequeños, pero nuestros hijos ya deben ir al colegio. Llegará el primer día de clases, y estrenando sus menudos uniformes, abandonarán el seguro y conocido ambiente familiar para enfrentarse a un mundo completamente nuevo y lleno de desafíos.

Puede que sea inevitable que se sientan un poco ansiosos y quizás una que otra lágrima les brotará mientras se aferran a la mano de mamá o papá. La primera experiencia en el colegio es un tanto impredecible. Unos llegan entusiastas y osados, mientras que otros, tímidos y reticentes. La disposición de los pequeños depende de diversos factores, como su personalidad, la recepción de los profesores, pero principalmente, está sujeta a la actitud que tomen los padres y cuánto los apoyen en la adaptación a esta nueva etapa.

La buena comunicación es la mejor guía para ayudar a un hijo en su crecimiento, especialmente ahora, que está a punto de iniciar un gran cambio en su vida. Por lo tanto, todos los elementos que lo acerquen positivamente a una adaptación, serán beneficiosos.

Es normal que los padres se sientan preocupados cuando llega este momento. ¿Lo recibirán bien?, ¿Nos echará de menos?, ¿Y qué pasa si no se adapta?; son algunas de las preguntas que se hacen con frecuencia. Tranquilidad es la clave. Son los padres el principal apoyo del menor, por eso deben mantener la calma y la confianza en las habilidades de su hijo.

Familiarizar al niño con el colegio
Transformar el primer día de clases en un evento de dimensiones es cargar demasiada presión sobre un pequeño.

Contarle que está creciendo y que al igual que todos los niños de su edad, debe ir al colegio, usar uniforme y aprender cosas nuevas. Explicarle que va a jugar y hacer actividades parecidas a las que hacía en el jardín infantil, como pintar y recortar.

Cada vez que se converse sobre el tema, los adultos deben mantener una actitud positiva y alegre, que también se traspasa al niño.

La noche anterior
Conviene dejar todo preparado la noche anterior sin que el pequeño perciba un movimiento inusual en la casa. Tener listos los útiles, la colación, la ropa e incluso el baño del niño, evitará retrasos por la mañana, que podrían generar una situación estresante.

Seguramente el pequeño deberá levantarse a una hora distinta de lo habitual por la mañana, de modo que es necesario que se duerma temprano para descansar lo suficiente.

No es necesario insistir una y otra vez en que al día siguiente irá por primera vez al colegio. Basta con que lo tenga presente.

El gran día
Sin duda el primer día de clases en una jornada llena de emociones, en que todo será distinto para el niño: la ropa que viste, las caras que ve, las actividades que realiza, en fin, todo es nuevo.

Esta primera jornada, y quizás toda la primera semana, debe ser uno de los padres, o idealmente, ambos, quienes vayan a dejar y a retirar al niño al colegio, puesto que así le otorgan seguridad. Deben hacerlo con naturalidad, como si fueran a la casa de un pariente o amigo. En lo posible, hay que evitar el transporte escolar durante la primera etapa, ya que es una variable más a la que el niño tendría que adaptarse.

Es bueno que los padres lo acompañen hasta la misma sala de clases, ya que así el pequeño se sentirá más confiado. Esto debe ir disminuyendo a medida que pasan los días y el niño conoce y se familiariza con el lugar.

En la ocasión, pueden presentarle al pequeño a la educadora de párvulos o profesor, explicándole que lo cuidará y ayudará en todo lo que necesite. Luego, despedirse con un rostro sonriente y la promesa de que lo estarán esperando al terminar la jornada.

El miedo a sentirse abandonado
A la edad , sobretodo si no han tenido la experiencia de un buen jardín infantil y que al iniciar la vida escolar , pueden estar demasiado pequeños para comprender que aunque los padres los dejen en el colegio, volverán a buscarlos más tarde. El miedo a sentirse abandonados es lo más duro para ellos, por eso rompen en llanto a la hora de despedirse.
Probablemente dirá que no quiere quedarse, y los días siguientes argumentará que prefiere permanecer en casa, porque tiene que dibujar o ver sus dibujos animados favoritos. También pueden manifestar que les duele la cabeza o el estómago, lo que no siempre debe menospreciarse, ya que puede que en realidad sea así, producto de la tensión.

Frente a estos síntomas, los padres deben ser comprensivos, pero siempre mantener la calma y no ceder ni mostrarse complacientes, ya que ello dificultaría su proceso de adaptación. Cómo padres, debemos mantenernos firmes, motivando siempre a nuestros niños a superar sus miedos.

Aunque desearíamos que nuestro hijo o hija, atravesara esta etapa sin "sufrir", debemos tener presente que ellos crecieron, y el adaptarse a nuevos lugares, personas y situaciones, es algo que tendrán que hacer repetidas veces durante su vida. Quizás esta es la más difícil, por ser la primera, pero pronto veremos cómo los temores y angustias van quedando atrás y nuestros pequeños se transforman en felices y entusiastas alumnos.

Una mezcla de tres sentimientos

Tres sentimientos que el niño capta afectan significativamente la comprensión de su dignidad personal. Estos tres sentimientos se combinan para dar estabilidad y apoyo a la estructura del concepto  que el niño forma de si mismo. Si cualquiera de estos tres aspectos es débil, en el mismo grado resultará débil el concepto  que el niño forme de sí mismo:

  1.  El sentimiento de que es único: Toda persona es única y lo que un niño tiene de especial tiene respeto. Los niños no son nunca copias carbónicas. Ya sea que usted tenga dos o quince hijos, cada uno tendrá su individualidad. Y cada niño debe reconocer que es único y que puede hacer una contribución a la familia que nadie mas puede realizar. Este sentimiento de ser algo único se puede basar  en que es el hijo mayor, el del medio o el menor, o bien en talentos o habilidades especiales. Me agrada pensar en las características únicas que cada uno de nuestros hijos ha aportado a nuestra familia. Carlene era la organizadora y la creadora. Rodney sobresalió en la escuela y obtuvo los honores mas destacados. Mark era un excelente deportista y le agradaba trabajar con los niños. Reconozca en cada uno de sus hijos el aporte especial que hace a su familia, y hágale ver que puede ocupar un lugar importante en su vida.
  2. El sentimiento de que forma parte de la familia. Un niño se da cuenta de si el papá o la mamá se sienten felices cuando él se encuentra junto a ellos. Puede detectar si "pertenece" a la familia. El niño que tiene la sensación de ser un apéndice innecesario o que cree que es la "quinta rueda del carro" o un "desafortunado accidente" tendrá dificultades para sentirse respetado. Todos tenemos la necesidad de sentir que somo "una parte de" o que formamos parte de un grupo. No es diferente el caso de un niño. Necesita experimentar un sentimiento de unidad con su familia. Dicho sentimiento se establece fundamentalmente durante la infancia. Cuando los padres cuidan de forma adecuada a su bebe y satisfacen sus necesidades, cuando lo abrazan con cariño, él desarrolla la sensación de ser amado. Pronto establece  una confianza básica en la gente. De estos tempranos comienzos se constituye todo el fundamente de su futura relación con la gente.
  3. El sentimiento de que es amado. El amor se define aqui como la consideracion de su hijo como algo valioso, como una tierna preocupacion por él. Significa que su hijo sigue siendo algo especial y querido para usted aunque no apruebe  lo que él hace. Con frecuencia los padres creen que manifiesta amor porque dejan de lado sus propios intereses para atender los del niño, para preocuparse  por el, para proporcionarle ventajas o pasar mucho tiempo con él, pero esto no hace necesariamente que un niño se sienta amado. El afecto cálido estimula el crecimiento, pero no garantiza que un niño se sienta amado, el niño necesita tener la seguridad de que es amado. Los padres, en algunos casos, sin proponerse lo, le cusan la impresión al niño de que no lo aman ni desean preocuparse por él. " Si te portas bien, mama te va a querer", " Si ayudas a mamita, ella te querrá mucho", "te querré mucho si barres el piso de la cocina" Es importante que recuerde que a su hijo debe amarlo porque es suyo. Debe amar a Pedrito no porque ahora se porta bien, no porque tiene buenas notas en la escuela, no porque tiene es buen deportista, no porque es obediente, sino porque es suyo, lo ama porque es Pedrito. Ninguna otra experiencia puede compararse con esta clase de amor. Cuando usted ama a su hijo en esta forma, él sentirá que pertenece, que se lo necesita y que es respetado, y estos sentimientos íntimos de seguridad lo ayudaran a crecer hasta convertirse en una persona sólida y madura.
Fuente: Como Formar Hijos Vencedores, Pág. 19,20,21

Nancy Van Pelt

Mi hijo dice que no me quiere


Yajaira expone:
Tengo una niña de 3 y últimamente se ríe cuando le estoy llamando la atención por algo, me dice que no me quiere cuando le digo que No o no la dejo hacer algo. Me molesta mucho pues quiero que entienda que el decir no te quiero no es bueno. Bueno, desde que esta en guarderia ya no quiere hablar espanol y tambien me frustra pues no quiero que lo deje de hablar. Gracias
nina enfadada Consulta: mi hijo cuando se enfada me dice que no me quiere
Yajaira tu hija está en pleno proceso de autoafirmación. Ahora busca salirse con la suya, no acepta bien las órdenes, las imposiciones, le gusta decidir a ella cómo hacer las cosas y cuándo, etc. Como tú no le dejas hacer todo lo que ella quiere ni como ella quiere se enfada.

Cuando te dice “no te quiero” te está diciendo: en estos momentos no me gustas, no me gusta lo que me propones, ahora no te quiero hacer caso, no me dejas hacer lo que a mí me gusta, ahora estoy enfadada porque me obligas a … Y cuando se ríe es también un gesto de “mamá no te voy a hacer caso”.
Haces muy bien en mostrarle los límites y no permitirle cualquier conducta, siempre que lo hagas conamorosidad, constancia y coherencia.
Pero debes comprender que tu hija tiene todo el derecho de enfadarse. Algunos muestran su enfado llorando, otros gritando o pegando, tu hija diciéndote no te quiero (o incluso te puede llegar a decir “mamá eres mala”). A estas edades no salirse con la suya da mucha frustración y se debe permitir expresarla.
No quieres que diga “no te quiero” no porque no sea bueno, sino porque a ti te duele. A ti te llega de manera dolorosa, así que tiene que ver contigo, en cómotú la interpretas y cómo te hace sentir.
Es buenísimo crecer en un ambiente donde se permita expresar los verdaderos sentimientos, que nuestros peques sientan la libertad de expresar lo que sienten sin ser juzgados ni sancionados: te odio, me gustas, estoy enfadada, siento miedo, estoy alegre, tengo celos, siento rabia, te quiero…
Si para ti no fuera doloroso su expresión de enfado, cuando tu hija te dijera “no te quiero” tú seguramente le podrías contestar con serenidad “pues yo te adoro”; o “entiendo estés enfada”, o tal vez ni le prestarías mayor atención.

El engañoso concepto de indentidad propia

Las investigaciones realizadas recientemente han demostrado que tanto los niños como los adultos que poseen de sí mismos funcionaran adecuada mente en la vida en lugar de azar a tropezones y a tientas. ¿En que consiste el respeto de si mismo? Es la fotografía mental de uno mismo que se forma con la ayuda de lo que los demás han dicho de uno, el modo en lo han tratado y las experiencias de la vida.
Los que tiene respeto de si mismos, se sienten a gusto con su persona, tienen confianza en sus habilidades y se encuentran satisfechos con vida y con su trabajo. Puesto que tienen confianza en sus habilidades, pueden correr riesgos al intentar hacer nuevas cosas, Si fracasan, lo aceptan con altura y sin necesidad de castigarse echándose la culpa. Pueden tomas las medidas necesarias para evitar el fracaso la próxima vez que intente hacer algo. Los que tienen respeto de sí mismos no solo sienten que personal mente son valiosos, sino también saben que tienen una importante contribución que hacer en la vida. Se sienten amados y por lo tanto pueden amar genuinamente a otros. Porque se sienten a gusto consigo mismos, pueden responder positiva mente en su relación con otras personas y en la diversas situaciones de la vida.
Un concepto adecuado de sí mismo lleva a la aceptación de la apariencia personal, aun con sus característica distintiva. Hace que la gente se sienta dispuesta a utilizar sus energías para resolver los problemas antes que dejarse abrumar por su peso. Pueden aceptar el valor de sus realizaciones sin tornarse vanidosos. Las personas que tienen sentimientos saludables de dignidad personal, pueden apreciar sus habilidades en forma realista. Comprenden que no son perfectos, que comenten errores y que de vez en cuando fracasan en las cosas que emprende.Sin embargo después de efectuar una evaluacion correcta llegan a la conclusión de que tienen suficientes buenas cualidades como para equilibrar sus razgos negativos. Por lo tanto, se sienten iguales a otros  y capaces de vivir de acuerdo con las opiniones positivas que otros tienen de ellos. 
No se debe confundir el respeto de sí mismo con el egoísmo. El jactarse y vana gloriarse acerca de lo que uno es y lo que uno hace son síntomas clásicos de auto estima inferior. Los que pueden apreciar justamente su dignidad personal tienen poquísima necesidad de impresionar a otros con sus habilidades o poseciones. El respeto de su mismo no se puede medir mediante los talentos o las capacidades. Mucha gente que posee grandes talentos y habilidades puede tener un concepto devastador de la dignidad personal. La historia habla de muchas personas inteligentes y bien dotadas que se convirtieron en alcohólicos, en drogadictos o en suicidas con el fin de escapar un concepto de si mismas que habían llegado a odiar.

El Sueño Infantil

Cuando hablamos de sueño infantil nos referimos al período diurno o nocturno durante el cual los niños descansan, asimilan y organizan lo visto y aprendido, maduran física y psíquicamente, e inician y ejercitan su independencia del mundo exterior y de sus padres, por un tiempo que es variable según su edad y conducta.

El sueño cumple una función reguladora y reparadora en el organismo. Es esencial para el control de la energía y la temperatura corporal. El sueño reabastece y restaura los procesos corporales que se han dañado durante el día.
El sueño consta de dos fases:

El sueño REM
Sueño de movimientos oculares rápidos (REM, siglas en inglés): Es la fase activa del sueño, en la que el cerebro permanece activo. Y también la más corta.

El sueño NO REM
Sueño NO REM. Es la fase tranquila y profunda del sueño. Y también la más larga.

El sueño está dividido en cuatro etapas que se van profundizando progresivamente, duran cerca de 90 minutos cada una y que siempre obedece a un mismo orden: sueño REM (más liviano y corto) y el sueño NO REM (más profundo y largo). Lo que quiere decir que todos los bebés transitan por ciclos de sueño superficial y profundo durante una misma noche. Conforme el bebé vaya creciendo, lo normal es que los sueños REM vayan disminuyendo y que los NO REM vayan aumentando. A la edad de 4 meses, por ejemplo, el bebé consigue dormir 3 o 4 horas seguidas.
Durante los 90 minutos de sueño profundo acompañado en los extremos por el sueño liviano, el bebé experimenta un estado de semialerta. En estos momentos es cuando el bebé está propenso a despertarse. Pero minutos después, entrará en la fase más profunda completando su descanso nocturno de casi 8 horas.

Así que hay que respetar esos intervalos no interrumpiéndolos, para que se conviertan en una costumbre. Hacer con que el niño concilie el sueño es una tarea difícil, un verdadero desafío. Pero si se respeta su ritmo todo será más fácil. Un recién nacido, por ejemplo, ya tiene un modo propio de dormir y de despertarse. A los padres cabe generar el ambiente apropiado para que este mismo modo permanezca. Si al despertarse el bebé no encuentra una respuesta inmediata, se verá obligado a encontrar su propia rutina para seguir durmiendo. 

Fuente: 
http://www.guiainfantil.com/

El poder del ejemplo

Como y porque nuestros hijos aprender a mentir
El filosofo Argentino Josñe Ingenieros afirmó: "Los mas rezan con los mismos labios que se usan para mentir". Y lo cierto es que la mentira a acompañado al hombre desde la introduccion del pecado a este mundo. Satanas la uso para tentar a la primera pareja y esta, a su vez, mintio para tratar de librarse del catigo merecido. En los ultimos años, un grupo de investigadores decidio tratar de entender por qué mienten los niños. La Dra. Nancy Darling, entonces en la universidad estatal de Penn, congrego a uns grupo de 12 estudiantes, todos menores de 21 años, Segun la investigadora, el 98% de los chicos consultados dijo que mentia a sus padres. Lo amas interesante es que los padres siempre han considerado la franqueza como el razgo mas apreciado de sus hijos. En mas encuestras, el 98% de los chicos dijo que la confianza y la franqueza son escenciales en una relacion personal. Segun la edad entre el 96 y 98% afirmo que mentir era moralmente malo. Entonces ¿en qué momento el 98% que cree que mentir esta se convierte en 98% que miente? 
La Dra. Victoria Talwar, profesora adjunta de la Univiersidad de McGill de Montreal, una de las mayores experta en la conducta mentirosa de los niños, afirma que los chicos "se acostumbran" a mentir. En estudios en los que se obserba a los niños en entorno natural, uno de 4 años mentira una vez cada dos horas, mientras que uno de 6 meitira 1 ves cada una hora y media ¿ Cómo se desarrolla esta conducta en los niños, al punto de convertirse en un habito? 
Segun Talwar , los niños mienten porque los padres les enseñar a hacerlo. "No les decimos explicitamente que mientan, pero nos ven hacerlo", afirma talwar. Generalmente les enseñamos decir mentiras blancas de compromiso como afirmar estar contentos con un regalo recibido cuando en los mas minimo no nos gusta. Los padres suelen estar contentos de que sus hijos sean "cortez" , no consideran que sea un mentira. señala Talwar. Cuando un vendedor pregunta por le dueño de la casa y les pedimos a nuestros hijos que les digan que no estamos, tambien les estamos enseñando a mentir.
La enorme mayoria de las mentiras de los adultos son metirillas blancas de compromiso, para protegerse a si mismos o a otros, como decirle a la tia que trajo galletiras que estan ricas. Alentados a decir tantas mentiras de compromiso  y escuchando tantas otras, los niños empiezan a sentirse comodos  con su propia de falta de sinceridad . Aprenden que la franqueza genera conflictos y que mentir es la manera de evitarlos. "Aunque no confunden las mentiras de compromiso con las dichas para encrubir las travesuras, si se trasladan el marco emocional entre ellas. Se les vuelme mas facil, en el plano psicologiaco, mentirles a los padres", c0oncluye Talwar.
Segun esta sinvestigaciones, si su hijo es mentirsoso, tiene a quien salir. El ejemplo de los padres quizas, sea las mayor influencia que una persona recibira alguna vez, hace mas un siglo Elena de White ya habia anticipado lo que las investigaciones han puesto sobre el tapete en relacion con la mentira: "No deberia permitirse ni una mentira por pequeña que sea. Debido a que las madres estan acostumbradas a mentir, los hijos siguen su ejemplo (Conduccion del niños pag. 139)
Por esto todos los que seamos padres deberiamos meditar seriamente en el consejo de Elena de White: "Padres, no mintais nunca, nunca digais lo que no es  verdad en precepto o en ejemplo. Si quereis que vuestros hijos sean veraces sed veraces vosotros". (Conduccion del niños pag. 139)

Un sentimiento determinante

La futura felicidad de su hijo depende de la fotografia mental de si mimo. La forma en que su hijo se sienta con sigo mismo determinara su exito o fracaso en todo lo que emprenda en la vida. La forma de percibirse de si mismo influira en su conducta y en sus notas escolares, tambien ejercera influencia en su eleccion de amigos de ambos sexos, de colegio y de carrera. Finalmente hasta influira en la forma en que percibira las cuestiones morales  y los asuntos espirituales. En resumen el concepto que tenga de si mismo ejercera influencia sobre todas las cosas que realice.
¿Quien siente el aguijon de la inferioridad?
Casi toda la gente tiene sentimientos de inferioridad. Vemos evidencias de esta tragedia de las masas en todas partes: en los vecindarios, en la iglesia y en la escuela. Aunque los sentimientos de inferioridad son evidentes en los niños pequeños, adquieren toda su intensidad en la adolescencia. Muchos adolescentes se encuentran chasqueados en lo que concierne a su identidad, por su apariencia y sus realizaciones. Pero todos los adolescentes no estan solos en esto. Hay gente de toda las edades que tiene problemas particulares de insuficiencia. Un niño de 5 años se da cuenta de cuan importantes es para los adultos que lo rodean. Muchos adultos padecen de profundos sentimientos de inferioridad. Tambien la gente de edad avanzada sufre de inferioridad en un mundo que se adora la juventud y la belleza. Las enfermedades cardiovasculares hacen grandes estragos en la actualidad. En los Estados Unidos, mas de un millon de hombres y mujeres mueren cada año a causa de esas afecciones. Sin embargo existe un mal que destruye aun mas la vidas humanas. la falta de respeto de si mismo afecta aun mas a las personas, incapacita mas vidad e inisuliza a mas gente que las  enfermedades fisicas.
Aqui tenemos el proposito en poner de manifiesto las abarcadoras ramificaciones del desarrollo del concepto qe su hijo forme de si mismo. Al leer los aticulos que siguen, Ud notara que cada palabra, accion y metodo que Usted aplica actualmente a la enseñanza y la formacion de sus hijos edifica o destruye la imagen que cada niño tiene de si mismo. Nunca se insistira demasiado en los abarcadores efectos del tema.

Hay peligrosas fisuras en los vinculos familiares

El Predicador Billy Graham suele referir el caso de una joven que resulto gravemente heruia en un accidente automovilistico. En sus ultimos momentos, le dijo a su madre: "Mamá: me enseñaste todo lo que necesitaba para pasarlo bien en la vida: cómo ecender un cigarrillo, como sostener un vaso de cóctel y cómo tener relaciones sexuales sin quedar embarazada. Pero nunca me enseñaste como debia morir. Enseñame pronto, mamá, me estoy muriendo".
La policia detuvo a un muchacho de 17 años por haber cometido un delito, y lo envio a un centro para detenidos hasta que llegara su turno de ser juzgado. El adolescente repentinamente entró en un estado de furia sin control. Arrancó un trozo de cañeria y con el rompiño todas las ventanas de lugar donde se encontraba. Luego pasó cuatro horas golpenado y rompiendo todo lo que tenía a su alcance, hasta que la policia logró reducirlo con ayuda de gases lacrimogenos. Cuando le preguntarion por la razon de su conducta insensata, contesto: "Lo hice porque no tengo nada que perder. Ya he perdido lo unico que hubiera podido detenerme: mi Padres."
Otro muchacho escribio lo que sigue: "Les dire por qué nosotros los adolescentes nos atiborrachamos de bebidas alcoholicas y nos acostamos con las muchachas. Ustedes, los padres, inician guerras y dan un mal ejemplo en lo que concierne a asuntos morales y a la honradez, y a pesar de eso esperan que nosotros, los hijos, acuemos con ángeles. Tan solo estamos imitando lo que ustedes hacen. ¿Por qué no practican lo que predican?"
En verdad, los tiempos han cambiado, pero lo que no ha cambiado son la relaciones humanas, que constituyen las raices de la formacion del caracter. Los hijos siguen necesitando a los padres, poque las relaciones afectivas que desde su nacimientos han mantenido con ellos permiten que adquieran los rasgos que los convertiran en seres normales. Los niños todavia necesitan dirección, disciplina, y tambien apoyo y animo, para crecer, madurar e independizarse de la familia a fin de convertirse autonomos.
Pero la naturaleza es un poquito descuidada en lo que se refiere a quienes permite que sean padres y madres. Producir un hijo, dentro o fuera del matrimonio, no requiere licencia ni examen. Hay matrimonios jovenes que se cargan de hijos sin tener los conocimientos necesarios para ser padres responsables, para disciplinarlos, formarles el carácter o comunicarse constructivamente con ellos. Estos padres no comenten errores intencionalmente, pero sus hijos de todos modos sufren las consecuencias. Milones de hombre y mujeres se convierten en padres cada año. Sin embargo, una de las tareas mas dificiles de la vida es tomar a una criatura totalmente desvalida y sumir plena responsabilidad para criarla con el fin de que llegue aser un miembro disciplinado, independiente y productivo de la sociedad. Sin embargo, muchos padres avanzan a tropezones en la formacion de sus hijos, abandondanos a sus propios recursos o recibiendo conocimientos frangmentarios  de la lectura de libros sobre el tema.

Problemas actuales que enfrentan los Padres

La mayor parte de los Padres realiza grandes esfuerzos para ordenar los juguetes esparcidos por todas las piezas de la casa y soportar gritos estridentes de "!No, No!" lanzados por sus hijos. Ademas reciben quejas de los chicos, que se pellizacan o pelean por jugar con determinados juguetes.
Aunque los problemas cambian, nunca terminan, y los padres luchan por hacer lo mejor posible. Ivierten tiempo, energía y dinero, no escatiman ningun esfuerzo:Adquieren buenos alimentos  y ropa adecuada para la familia y los mejores juguetes. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones , algunos padres sufren chascos a causa de la conducta de sus hijos:
  1. Los hijos fracasan en sus estudios, replican en forma insolente o son desobedientes.
  2. se expresan con voz quejosa, tienen berrinches, mojan la cama o son discutidores.
  3. Se muestran perezosos, mal dispuestos a cooperar o son irrespetuosos.
  4. Exigen atencion, se pelean entre ellos y ponen a prueba la paciencia de los padres.
Los padres con buenas intenciones pueden preguntar  con todo derecho: "¿Como pueden mis hijos ser tan desobedientes a pesar de los esfuerzoz que he realizado  en su favor"?
Otros padres pueden luchar con problemas aun mayores.
  • La delincuencia juvenil.
  • La drogadiccion.
  • Las enfermedades venereas.
  • El abandono de los estudios.
Pensamientos inquietantes cruzan por la mente de estos padres: "¿Estoy realizando un trabajo de buena calidad"? "¿Le he dado a mi hijo toda la ayuda necesaria para transitar con seguridad en medio de la confusion"?

Como lograr una autoridad positiva

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?

En una de las primeras charlas que dí a un grupo de padres de un parvulario, una madre levantó la mano y me preguntó:

- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
- Dígale que baje, - le dije yo.
- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
- ¿Cuántos años tiene el niño?- le pregunté.
- Tres años - afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.

¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?

Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?
Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo también- en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:

* La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.

* Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, piénselo bien, porque no hay marcha atrás. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro. En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.

* El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.

* Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también.
Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".

* Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.
Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...

* No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.

* No negociar. No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.

* No escuchar. Dodson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy también podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.

* Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.
Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistiré en ellas. Me limitaré a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

* Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.

* Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.

* Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.

* Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.

* Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.

* Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.

* Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.

* Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.
Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.
Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

Pablo Pascual Sorribas
Maestro, licenciado en Historia y logopeda.

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